Mégane llega a Les Mimosas con una maleta, un contrato descargado en el teléfono y otra esperanza: encontrar un trabajo que le permita vivir sin estar disponible. La finca, cerca de Tours, parece ofrecerlo todo. Habitación, comidas, horarios organizados mediante una aplicación y una casa donde la tecnología promete facilitar tareas. Después de once empleos en seis años, sabe que las condiciones escritas solo cuentan una parte de la historia.Tras las ventanas de la propiedad, las relaciones resultan menos transparentes que los dispositivos que las acompañan. Los mensajes llegan a cualquier hora, las instrucciones cambian y las cámaras plantean preguntas que nadie parece tener prisa por responder. ¿Dónde termina la jornada cuando se duerme bajo el mismo techo que los empleadores? ¿Quién decide lo que pertenece a la vida privada de una trabajadora?Mégane observa, escucha y guarda capturas de pantalla. También se equivoca. Su diario recoge tanto los gestos que la inquietan como las interpretaciones que debe revisar. Una frase oída en un pasillo no basta para conocer una vida, y una puerta cerrada puede proteger algo distinto de lo que ella imagina. Aprender a distinguir los hechos de sus sospechas será tan necesario como aprender las rutinas de la casa.En Les Mimosas no está sola. Denise se ocupa de la cocina, Louis de los trayectos y las compras, y Charly del jardín y el mantenimiento. Cada uno tiene una manera de convivir con las exigencias de la finca, sus propias lealtades y asuntos que no desea explicar. Entre tareas compartidas y conversaciones, Mégane descubre vínculos que le permiten dejar de sentirse una presencia provisional.También aparece el deseo. Sus sentimientos por mujeres y por hombres forman parte de una intimidad que no quiere reducir a lo que otros esperan de ella. La atracción puede ofrecer consuelo y complicar una amistad; la ternura puede abrir una posibilidad que exige valor. Mientras intenta comprender lo que quiere, deberá encontrar palabras para expresar sus límites y escuchar los de quienes se acercan.Pero conservar un empleo y defender la propia libertad no siempre parecen compatibles. La habitación incluida en el contrato es un refugio y, al mismo tiempo, un recordatorio de cuánto depende del trabajo. Cada decisión afecta a su seguridad, a sus relaciones y a la forma en que se mira. Mégane tendrá que elegir cuándo callar, cuándo preguntar y qué condiciones está dispuesta a aceptar.En Diario íntimo de una asistenta, Corine de Lignac retrata la vida de una empleada del hogar en una Francia de plataformas digitales, casas conectadas y desigualdades persistentes. Con sensualidad discreta y una mirada atenta al trabajo cotidiano, la novela explora el deseo bisexual, la dignidad y la búsqueda de independencia.Entre secretos, deseo y libertad, este primer tomo acompaña a una mujer que busca algo tan sencillo y tan difícil como disponer de su tiempo, construir relaciones sinceras y tener una vida que le pertenezca.