EL CANTO-HIELO DEL NORTE OSCURO - HISTORIA DE TERROR EN ESPAÑOL - BREDEVOORT VAN DEN BERG Hay un frío que no viene del aire. Viene de algo que lleva siglos esperando, y que empieza a hablar cuando ya no queda nadie despierto para escucharlo. En mitad de una noche ártica que se niega a terminar, dos barcos de una expedición polar quedan atrapados en una llanura de hielo que no es agua detenida. A bordo, ciento dieciocho hombres duermen, enloquecen o desaparecen, y solo uno de ellos empieza a entender que el enemigo no tiene cuerpo. Tiene voz. Y canta.Esta es una novela de terror que trabaja la atmósfera antes que el susto, esa clase de terror atmosférico, sobrenatural y cósmico que se instala despacio y ya no suelta. Hay aquí suspense, thriller psicológico, terror marítimo y misterio, pero también algo más incómodo: la sospecha de que existen lugares donde el tiempo no avanza en línea recta, donde los muertos no se han ido del todo y donde una canción puede ser una puerta. Un diario antiguo escrito por una mano que no es la de su dueño. Huellas descalzas que giran en círculos alrededor de un hombre. Un paisaje que devuelve lo que debería haberse quedado enterrado. Nada de esto se explica. Todo esto se siente.Esta historia es terror ártico y terror de expedición polar. Es terror lento con una veta de horror cósmico y de ficción extraña, un terror metafísico que se pregunta qué queda de un hombre al que le van quitando los recuerdos uno a uno. El mar es una presencia que espera. El lejano mar helado había comenzado como una ausencia, un agujero en el mundo del que el calor se había escapado.El capitán William Ashby había sentido la ausencia mucho antes de ver su blancura. Estaba en sus piernas, en la médula de sus dientes, en la manera en que su aliento ya no formaba vaho sino pequeños granos de escarcha que caían sobre su chaqueta como el polvo de una estrella olvidada.Estaba en la cavidad detrás de sus ojos, donde los sueños comenzaban antes de convertirse en palabras.La ausencia era su sombra, su aliento, su segunda piel. La había llevado toda su vida, desde las calles pobres de Portsmouth hasta el puente de mando del Golden Hawk.Pero fue solo aquí, en el crepúsculo de la noche ártica, donde había empezado a hablar.