JESSICA HINTZ
Pareces bien. Ese es el problema. Cumples tus objetivos. Contestas mensajes a las once de la noche y aun así llegas a la reunión de las ocho. Tu familia dice que tú eres la que tiene todo en orden. Y en algún momento del último año, sin ningún acontecimiento que puedas señalar, todo se quedó en silencio por dentro. No triste, exactamente. No dramático. Plano. Lloras en el aparcamiento y luego te arreglas la cara en el espejo del parasol, y no puedes explicarle a nadie por qué la buena noticia no llegó. Ese es el burnout de alto funcionamiento, la versión que casi nadie nombra, porque nada en ella parece un derrumbe. Este libro es un protocolo de recuperación para quien no puede parar. Empieza un martes por la tarde, con una consultora haciendo todo bien y sin sentir nada, y avanza desde ahí, en lenguaje hablado, por las cinco señales silenciosas que tu cuerpo lleva meses mandando, por la trampa del elogio que te enseñó a merecer tu propio valor en incrementos de cuatro segundos, por los cuatro tipos de cansancio que piden cuatro respuestas distintas, y por un protocolo de dos fases que puedes sostener en la cabeza mientras conduces. Vas a conocer a cuatro personas corrientes cuya vida desde fuera parece estar bien: una consultora fiscal en Pune con una agenda de colores y una página doblada en un cajón, un gerente comercial que lleva siete años seguidos cumpliendo su objetivo y no recuerda la última vez que quiso algo, una enfermera de UCI que cubre todos los sábados hasta el día en que no lo hace, y un dueño de una empresa de transporte con cuatro camiones y un teléfono que no puede dejar con la pantalla hacia abajo. Sin hojas de trabajo, sin gráficos, sin paneles, sin rastreadores de hábitos. Nada que rellenar y nada que mirar. Cada técnica aparece como algo que una persona hace dentro de una semana corriente, para que puedas oírlo y recordarlo en el tráfico. Escrito para el oído, para quien no tiene capacidad sobrante para deberes. Trata de por qué los perfeccionistas se queman en silencio mientras quienes hacen la mitad de su trabajo parecen inmunes; de cómo distinguir que te valoran de que te usan; de qué decirle a un jefe sin entregar la historia entera; de cómo decir que no cuando el no siempre ha parecido una traición; de por qué el descanso dejó de funcionar y de qué necesitan de verdad los cuatro tipos de cansancio; de cómo recuperar los sentimientos cuando la anestesia ha empezado a parecer carácter; de cómo leer una mala semana sin quemar el año entero, y de cuánto cuesta de verdad una recaída. En el último capítulo tendrás una respuesta para la pregunta que vienes evitando desde el día en que arrancaste una página de un cuaderno y escribiste una palabra en ella. Para perfeccionistas, personas de alto rendimiento y las eternamente bien.