El simbolismo de la francmasonería es una de las obras fundamentales de Albert G. Mackey y uno de los grandes clásicos de la literatura masónica del siglo XIX. En sus páginas, Mackey se propone descubrir el sentido profundo que se oculta tras los ritos, las leyendas, las herramientas y las imágenes de la tradición masónica, convencido de que solo a través del estudio de sus símbolos es posible comprender verdaderamente su filosofía. El Templo de Salomón, la luz, la piedra, la acacia, la leyenda de Hiram, la Piedra de Fundación o la Palabra Perdida se convierten así en claves de una enseñanza moral y espiritual que Mackey relaciona con la Biblia, los antiguos Misterios, las religiones de la Antigüedad y las tradiciones iniciáticas. Publicada originalmente en 1869, esta obra refleja el gran impulso comparatista y simbólico de su época y ejerció una profunda influencia sobre generaciones de estudiosos de la masonería. Aunque algunas de sus hipótesis históricas han sido revisadas por la investigación posterior, su lectura sigue siendo esencial para comprender la formación del pensamiento masónico moderno y la manera en que la francmasonería ha interpretado, durante más de un siglo y medio, su propio lenguaje simbólico.