ALEJANDRO CASTAÑEDA
Historia de un naufragio. La saga de Crispín Talamantes.Lo que estás a punto de leer es una historia que me contaron.Llegó a mí de una manera poco habitual, a través de amigos comunes que me pusieron en contacto con los descendientes de quienes protagonizaron aquellos acontecimientos. De ellos recibí el permiso para escribirla y convertirla en una narración destinada a otros lectores.No se me pidió que escribiera un documento histórico, ni una crónica rigurosa de cada hecho. Se me confió una historia. Una historia que, según me explicaron, había dejado huellas en documentos, diarios y legajos conservados durante décadas.También se me dijo que algunos de aquellos materiales todavía existían.No tuve la pretensión de convertir cada palabra en una prueba ni cada recuerdo en una certeza. Una novela necesita personajes, escenas, diálogos y silencios; necesita, sobre todo, que el lector pueda entrar en la vida de quienes la habitan. Por eso, aunque esta narración ha sido dramatizada, procuré mantenerme lo más cerca posible de la historia que me fue referida, respetando su esencia y las circunstancias que le dieron origen.Hay vidas que transcurren sin percances. Sin tropiezos, sin grandes altibajos. Vidas cuyos protagonistas siguen el curso de los días sin alterar demasiado el mundo que los rodea. Otras, en cambio, dejan huella: tocan otras vidas, modifican destinos, cambian el rumbo de quienes se cruzan con ellas.También hay vidas serenas, protegidas por la familia y por unas circunstancias que les permiten avanzar sin sobresaltos. Pero, de vez en cuando, aparecen existencias extraordinarias. Vidas difíciles, azarosas, a veces peligrosas. Vidas que parecen empeñadas en poner a prueba a quienes las viven.Esta es la saga de un chico que cruza el Atlántico en tiempos de la Segunda Guerra Mundial.