GALLEGO GARCÍA, JOSÉ ANTONIO
La irrupción de las ideas de la Revolución en España fraccionaria a los españoles en dos bandos necesariamente irreconciliables y cuyo enfrentamiento solo podía finalizar con la aniquilación prácticamente total de uno de ellos, ya fuese exterminándole con las armas o conquistándole intelectualmente. Pugna que no fue solo española, pues afectó a toda Europa, pero que, en España, profundamente católica, hubo de prolongarse por más de cien años. Finalmente, la Revolución también triunfaría aquí, pues la España contrarrevolucionaria nunca derrotada del todo por las armas, fue haciéndose cada vez más pequeña contaminadas lenta, pero inexorablemente, sus gentes por las ideas a las que durante tanto años habían combatido, reduciéndose en la actualidad a un pequeño grupo de resistencia ya exclusivamente intelectual. Más de cien años, anotábamos que duró la lucha armada, cien años que asolaron nuestros campos, aldeas, pueblos y ciudades. Lucha que, ya latente, se intuía en la Guerra de la Independencia, que fue cierta en la de la Constitución y en la de los Malcontents y que explotó en las tres Guerras Carlistas y s