JOSÉ LUIS VILLACAÑAS BERLANGA
Hölderlin no solo ha descrito el trágico destino de los ideales modernos, como pudieron hacerlo Schiller o Goethe.Ha diagnosticado también la razón última de esta tragedia y lo ha hecho, desde luego, abandonando la comprensión de la historia como Teodicea. Su diagnóstico y su pronóstico no solo resultan esenciales para comprender su crítica del cosmos de la filosofía idealista y su regreso a la idea kantiana de finitud, sino sobre todo nuestro propio presente. La razón del mal occidental radica en el narcisismo, en la inclinación exagerada a verse a sí mismo incluso en la imitación de los griegos.La cura, la única cura a la que todavía tiene acceso la modernidad, una nueva ética cultural que reclama el libre uso de lo propio solo a través del reconocimiento de lo ajeno y extraño. De esta manera, el autor continua su investigación anterior, Tragedia y Teodicea de la Historia, que pretende actualizar el núcleo de la experiencia de la filosofía alemana en el umbral mismo del mundo contemporáneo.