Palimpsesto Queer: Pizarnik es un recorrido por la trayectoria artística y personal de Alejandra Pizarnik, a través de sus prosas: los diarios, las cartas, La condesa sangrienta y las prosas erótico-humorísticas, en que reivindica su libertad literaria y sexual, con un gesto disidente y rebelde que se torna político porque describe las dificultades que una mujer encuentra tanto en su ámbito familiar como en la sociedad patriarcal y heteronormativa. Y en la escena editorial, en la que, en la misma época en que Pizarnik se autocensura, se publican obras eróticas y hasta pornográficas de varones –hetero y homosexuales–.Las personas no binarias (y los judíos) siguen siendo estigmatizados, sin embargo, no es lo mismo luchar por la propia disidencia en una época en que eso significa ser monstruosa y perversa; no es lo mismo ser judía o no serlo; no es lo mismo dedicarse a la literatura erótica y humorística siendo mujer; no es lo mismo ser criticada, insultada y hasta internada en un hospital psiquiátrico. Pizarnik no acepta limitaciones y desde la adolescencia experimenta con la escritura y con el erotismo, evadiendo la crononormatividad y el binarismo, sin embargo, para ella la literatura se hace con la literatura y viviendo en constante diálogo con el arte, como si la vida y la obra fueran un único palimpsesto queer.