Un cantero que mató a un hombre por una palabra cumple su pena a pie, descalzo y con un cinto de hierro que no se abre con llave, hasta el sepulcro del Apóstol. Una hospitalera que nunca ha salido de Estella lo acoge enfermo, le lava los pies y lleva la cuenta de sus noches. La ley de él dice que no puede quedarse; la de ella, que no puede faltar a su honra sin perder la casa de su madre. Romance erótico oscuro de época, una donación firmada a prima y un camino de cuarenta y siete noches y cuarenta y cinco techos.Novela independiente y autoconclusiva · Contenido para adultos