JESÚS M. ZULUETA
Un título así seguro que exige una explicación. Son varios los motivos. El primero ya se entiende con leer la primera línea: el personaje protagonista se llama Z. Tampoco fue una decisión arbitraria que se denominara Zeta Peta, porque de inmediato sugiere aquella golosina tan singular que combinaba un caramelo con una sustancia compuesta por una textura parecida a pequeños cristales de azúcar que al introducirlos en la boca explotaban por todas partes. Precisamente esa reacción es lo que puede relacionarse con la lectura de estos relatos que busca la sorpresa en el lector a través del suspenso y del misterio, y que intenta no dejarlo indiferente. Ojalá que con todos estos ingredientes disfruten estas historias como si fueran niños degustando su inolvidable Peta Zeta de la infancia. 4