DANI SIERRA
No tiene nombre. Tiene un número. En un mundo reducido a ceniza y escombros, 351 recolecta lo que queda. Cataloga. Elimina lo que estorba. Obedece órdenes que nunca cuestiona, acompañado únicamente por 508, su compañero mecánico, y la voz distante de un mando que nunca ha visto de cerca. Pero algo empieza a resquebrajarse en la rutina. Un niño que no debería estar ahí. Una criatura inmensa y rota que solo sabe llorar. Un anciano que guarda un secreto. Una mujer que quizás lo cambie todo. Y, entre medias, algo parecido a un sueño: una playa en calma llamada Leteo, donde el olvido no duele. Cuanto más se acerca al final de su misión, más difícil le resulta ignorar una sensación que no sabría nombrar: la certeza, cada vez más nítida, de que ya ha estado aquí antes. 10