AZZEDDINE GUENNICH
El currículum está casi listo. La carta sigue debajo del frutero. Has buscado información, despejado la mesa y vuelto a corregir la misma frase. Al terminar el día, aquello que querías hacer sigue esperando.Vera, Tomás, Nadia, Samuel y Celia conocen esa espera. Sus dificultades no son idénticas: a veces falta una pregunta, un recurso o una decisión; otras, están evitando una respuesta que podría decepcionarlos. También hay cansancio, responsabilidades y proyectos que ya no necesitan terminar.Lo que dejas para luego explora esos matices mediante ficción cotidiana, reflexiones y propuestas prácticas. Sus personajes envían solicitudes que no reciben respuesta, reparan retrasos que afectan a otros y prueban ideas que pueden no funcionar. No descubren una fórmula para aprovechar cada minuto. Aprenden a reconocer qué tienen delante y qué paso pueden asumir.Una lectura para acercarte a lo pendiente sin exigir una versión perfecta de ti antes de empezar, y para distinguir lo que merece atención de lo que puedes dejar de cargar.